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Torno cerámica eléctrico: ¿cuál deberías comprar en 2018?

30 octubre, 2018

Hace poco compré un torno eléctrico para cerámica. No estaba seguro de si prefería un torno eléctrico o uno de pie. Sin embargo, el torno de alfarero es un elemento fundamental del trabajo de un ceramista.

Antes de comprarlo, lo que hice fue preguntar a mis lectores cuáles eran los modelos de torno cerámica eléctrico que habían adquirido ellos. Me recomendaron los siguientes:

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Se pueden ver que me recomendaron la misma marca, así que compré el primero.

Así que probé varios modelos y realicé una investigación en profundidad antes de tomar mi decisión final.

Después de mi experiencia a la hora de comprar un torno eléctrico para cerámica, pensé que sería una buena oportunidad para compartir algunas de las cosas que tuve en cuenta, así como las ventajas y los inconvenientes de ambas opciones.

Antes de nada, recomiendo encarecidamente comprar un torno eléctrico para cerámica. Uno de los principales motivos es el peso, ya que estos tornos son más fáciles de transportar de un sitio a otro.

Además, se pueden usar en espacios más pequeños.

También puedes añadir extensiones a las patas o quitarlas dependiendo de si prefieres tornear de pie o sentado. Por otro lado, resulta más fácil aprender a usar un torno eléctrico para cerámica.

Hay una mayor variedad de tornos eléctricos

En el mercado hay disponibles tornos eléctricos de distintas potencias para adaptarse a toda las necesidades.

torno eléctrico ceramicaEn concreto, es posible comprar un torno eléctrico para cerámica con una potencia que va desde los 200 vatios hasta más de 1100 vatios.

La potencia que necesites dependerá de la presión que vayas a aplicar al torno.

También hay muchas opciones en cuanto a tamaños y pesos, además de tornos portátiles.

Dado que la variedad de modelos es tan amplia, hay un amplio rango de precios interesantes que pueden ajustarse a cualquier presupuesto.

Ahora bien, aunque un torno eléctrico para cerámica tiene un precio atractivo, no es un dispositivo barato. Por lo tanto, debes asegurarte de elegir uno que se ajuste a ti y a tu estilo de vida.

Ése es el motivo por el que para mí era importante probar la mayor cantidad posible de tornos.

Un torno eléctrico de cerámica es una de las pocas compras importantes que tendrás que hacer para elaborar piezas de cerámica, así que debes asegurarte de escoger de forma inteligente.

Más cómodo de usar

Un torno eléctrico para cerámica resulta más pequeño y ligero que otros tipos de tornos. Sin más que pulsar un interruptor, el motor hará girar el plato y podrás usar el pedal para controlar la velocidad.

Así de sencillo.

Por lo tanto, no tendrás que coordinar tanto tu pie y tus manos. El torneado puede ser más rápido, lo que es importante si vas a elaborar un montón de objetos de cerámica.

Guardando tu torno de alfarero

Si dispones de espacio limitado o tienes que llevar fuera el torno cuando lo uses, entonces tiene mucho más sentido comprar un torno eléctrico para cerámica.

Además, si tienes que guardarlo cuando no lo uses, te será mucho más sencillo encontrar sitios adecuados para ello.

Esto resulta mucho más complicado con un torno de pie. De hecho, si tienes que guardarlo durante un tiempo, es posible que te veas obligado a desmontarlo para aprovechar mejor el espacio.

Los tornos de pie son más fáciles de mantener

Los tornos de pie disponen de una estructura hecha de acero o de madera, dependiendo de lo tradicional que quieres que sea.

En estos tornos, el alfarero usa el pie para hacer girar y frenar una pesada rueda de hormigón. Normalmente, estos tornos disponen de un plato hecho de aluminio fundido y con un diámetro de unos 35 centímetros.

Además, incluyen un asiento ajustable y una mesa de trabajo en la parte frontal de la rueda. Como no utilizan un motor, son más fáciles de mantener.

Un torno eléctrico para cerámica es más fácil de transportar

Es posible que, debido a tu estilo de vida, tengas que transportar el torno a distintos lugares. Si ése es tu caso, entonces un torno eléctrico para cerámica te será mucho más práctico de cara a transportarlo que uno de pie.

Los tornos eléctricos tienen un peso que suele oscilar entre los 20 y los 60 kilos. Por lo tanto, puedes llevarlos a festivales, ferias de manualidades, o instalarlo en un aula para hacer una demostración en directo.

Sin embargo, no podrás cambiar de sitio un torno de pie con tanta facilidad. Debido a su peso, estos tornos pueden ser mucho más difíciles de mover que los de otros tipos.

De hecho, los tornos de pie tienen un peso que suele oscilar entre los 120 y los 160 kilos. En concreto, sólo la rueda de hormigón pesa unos 60 kilos. Si no tienes pensado moverlo, entonces esto no será un problema.

En mi caso, me encanta cambiar de vistas de vez en cuando. Por lo tanto, usando un torno eléctrico para cerámica, cuando hace un buen día puedo llevármelo fuera si me apetece.

Los tornos de pie resisten mejor el agua

Un torno eléctrico para cerámica está diseñado teniendo en cuenta el agua. Sin embargo, como ocurre con cualquier aparato eléctrico, siempre hay una posibilidad de provocar un cortocircuito.

Además, no puedes limpiar un torno eléctrico usando una manguera. Por supuesto que puedes lavarlo, pero tendrás que tener la precaución de mantener el agua alejada del motor.

Sin embargo, con un torno de pie, no tendrás que preocuparte de ninguna pieza eléctrica.

Es posible que oigas el motor

Algunos tornos eléctricos son muy silenciosos. Sin embargo, otros pueden generar un ligero zumbido, lo que puede ser una ventaja.

El torno es silencioso cuando gira a velocidad baja.

No obstante, a medida que aceleras la rotación, la rueda empezará a emitir un zumbido.

Si mueves el pie por accidente cuando estás torneando una pieza y la rueda acelera o se ralentiza, es posible que lo oigas antes de sentirlo al tacto.

De esta manera, el sonido te permite saber si estás manteniendo la velocidad adecuada. Por contra, los tornos de pie suelen ser silenciosos.

Torneado para diestros y zurdos

Algunos ceramistas disfrutan cambiando entre la mano izquierda y la derecha por distintos motivos. Además, es posible que quieras recortar tus piezas en distintas direcciones.

Los tornos de pie son ideales para esto, porque te permiten cambiar fácilmente el sentido de la rotación.

Sin embargo, no todos los tornos eléctricos permiten cambiar el sentido de giro. Si quieres disponer de la opción de hacerlo, tendrás que asegurarte de que el modelo que vayas a comprar ofrezca esta función.

Lleva más tiempo dominar los tornos de pie

Puede ser difícil llegar a familiarizarse con la rueda y la velocidad de un torno de pie. Cuando sientes que la rueda se va ralentizando, tienes que empezar a hacerla girar con el pie y parar cuando has alcanzado la velocidad adecuada.

Esto fue algo que me costó bastante llegar a dominar. Ahora bien, si le pillas el truco, entonces un torno de pie puede ser adecuado para ti.

En mi opinión, los tornos de pie son fantásticos. Por desgracia para mí, me resultaba demasiado complicado concentrarme en el barro para modelar, el movimiento de mis pies y la velocidad de la rueda al mismo tiempo.

Un torno eléctrico para cerámica te proporciona más espacio

Si dispones de poco espacio, entonces es posible que lo más adecuado para ti sea un torno eléctrico para cerámica. Cuando torneas una pieza, lo mejor es que tengas libertad de movimiento.

Un torno de pie podría ocupar demasiado espacio dentro de una zona limitada. Es más, tener tu estudio de cerámica en casa puede ocupar un montón de espacio: tendrás que guardar el esmalte para cerámica, la arcilla y las herramientas, además de disponer de una zona para amasar y otra para modelar a mano.

Así que el espacio del que dispongas puede empezar a llenarse con demasiada rapidez.

Conecta un motor

Si necesitas algo de ayuda para mover un torno de pie, puedes comprar un motor y conectarlo. Este motor dispone de una rueda motriz de goma que entra en contacto con el borde de la rueda de hormigón, ayudando a que gire.

Hay tornos eléctricos, que a veces se denominan tornos de pie híbridos, que ya disponen de un motor conectado.

De esta manera, podrás usar el torno con el pie siempre que quieras. Pero si deseas pasar a modo eléctrico, no tienes más que encender el motor.

Eso sí, ten en cuenta que si el peso supone un problema, un motor añadirá todavía más peso a un torno que de por sí ya es pesado.

Es posible que prefieras la vieja escuela

Si quieres sentir la esencia pura de la alfarería, entonces es posible que lo mejor para ti sea comprar un torno de pie.

Estos tornos están construidos para durar toda una vida, o incluso más. De hecho, en el futuro es posible que compre un torno de pie.

Sin embargo, por ahora me ceñiré a mi torno eléctrico para cerámica. La comodidad que supone, además de la posibilidad de poder transportarlo con facilidad, me fueron de mucha ayuda para poder tomar mi decisión final.

Torno cerámica eléctrico: ¿cuál deberías comprar en 2018?
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