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Venta de cerámica en 2018: DÓNDE comprar (y qué considerar)

27 octubre, 2018

¿Vale la pena la venta de cerámica online?

Si no te preocupa tanto que sean piezas únicas, pero te interesa que tengan ese aspecto de cerámica: . Yo mismo he comprado mucha cerámica online, y algunas de las piezas que me gustan más son las siguientes.

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Claro que para aquellos que quieran gastarse mucho más dinero por algo original, seguramente tirarán más por ir a exposiciones y dejarse una buena cantidad de dinero.

Para las personas de a pie como yo, aunque hacemos nuestras propias piezas, también nos gusta comprar cerámica online.

Venta de cerámica: antes y ahora

Su forma elegante fue inspirada por antiguas figuras sacadas del Mar Egeo, y su superficie bellamente moteada hace que parezca que acaba de ser desenterrado.

Sin embargo, cuando se vendió por primera vez en la década de 1970, este subestimado jarrón elaborado por el alfarero británico Hans Coper cambió de manos por alrededor de sólo 250 euros.

Un regalo indeseado, esta creación fue conservada en una vieja caja de zapatos por su receptor, quien finalmente tomo la decisión de deshacerse de él hace un mes.

Y se quedó a cuadros al ver que el precio se disparó hasta los 381.000 euros en una subasta de venta de cerámica, una cantidad que podría esperarse en el caso de jarrones de la dinastía Ming o de Picasso.

El mundo de la venta de cerámica también se quedó a cuadros, pero no tanto como pudo haberse quedado en su momento.

Aunque es cierto que Coper es una figura clave de la alfarería británica, con obras expuestas en el Museo de Victoria y Alberto de Londres y en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, lo que esta enorme cifra (más del doble que el récord anterior por un Coper) refleja realmente es el hecho de que la venta de cerámica está experimentando algo parecido a un boom.

El último evento Ceramic Art London tuvo un éxito sin precedentes, con una cola de entusiastas de la cerámica serpenteando alrededor de la Escuela de Arte Central Saint Martins, impacientes por hacerse con piezas contemporáneas mientras pudieran hacerse con ellas (con precios que iban desde los 30 a los 10.000 euros).

El fin de semana anterior, el conservatorio Barbican había sido transformado en otra feria de venta de cerámica, esta vez exhibiendo la obra de 60 artistas de los dos estudios londinenses del colectivo Turning Earth.

Muchos de esos artistas empezaron asistiendo a clases ahí, mientras que otras comunidades de ceramistas urbanos que comparten recursos y hornos están floreciendo por todo el país, incluyendo el Ceramics Studio de Glasgow y el Clay Studio de Manchester.

Más exposiciones de cerámica y su precio

Mientras tanto, en Cambridge, el Museo Fitzwilliam celebra la “primavera de la cerámica” con dos exposiciones simultáneas.

La más grande, llamada “Objetos de Belleza Creciente”, es un importante sondeo del estado de la cerámica británica de estudio.

Además, es la primera de este tipo para el museo, que responde así a lo que la co-conservadora Helen Ritchie califica como “un aumento constante del interés” en la colección de cerámica de los siglos XX y XXI perteneciente al museo.

La exposición combina antigüedades influyentes de China, Corea y cerámica japonesa con el trabajo de ceramistas de los siglos XX y XXI. Éstos van desde Bernard Leach (cuya famosa alfarería se encuentra en St. Ives, Cornualles) a Coper y su profesora Lucie Rie (ambos se asentaron en Gran Bretaña tras huir de los nazis), pasando por Magdalene Odundo (nacida en Kenya y recién elegida rectora de la Universidad de Artes Creativas de Reino Unido) y Edmund de Waal, conocido sobre todo por sus instalaciones de estanterías con vasijas de porcelana pálida y delicada que a veces están apiñadas como si fueran grupos conspirando.

“Se ha hablado mucho”, dice Ritchie sobre el título de la muestra: “Cerámica de Estudio Británica, ¿dónde empieza y cuándo se convierte en arte?”

A algunos de los artistas, afirma, les gusta que les conozcan como alfareros, mientras que otros prefieren el término artista cerámico.

“En parte, es algo generacional”, explica mencionando a Grayson Perry, quien también tiene una vasija en la exhibición y que llegó a donde está a través de una escuela de arte en lugar de un taller de alfarería.

Hoy en día, muchos prefieren ser considerados artistas, y la arcilla es el soporte que han elegido para ello. Sin embargo, Bernar Leach, a menudo conocido como el padre de la cerámica británica de estudio, prefiere ser considerado un alfarero”.

Halima Cassell, que nació en Pakistán en 1975 y creció en Manchester, está entre las artistas más jóvenes del evento.

Su obra “Virtudes de la Unidad” consta de una fila de cuencos exquisitamente tallados (en vez de torneados), cada uno hecho con el barro para cerámica y poder modelar procedente de un lugar distinto, y alineados según el color desde el crema más claro hasta el marrón más oscuro.

Este proyecto en desarrollo, afirma, “tiene relación con mi propia identidad, al haber crecido en Manchester y haber recibido multitud de comentarios como ‘extranjera’”.

En 2009 volvió a su “propio país” trabajando en universidades de Lahore, Karachi e Islamabad. “Esperaba que me tratasen como alguien que vuelve a casa, pero el personal universitario siempre me presentaba como ‘una extranjera de Inglaterra’.

Esto me hizo pensar sobre el lugar al que pertenecía. Piensas en los movimientos migratorios de las personas a lo largo de miles de años, y en realidad todos somos iguales.

Estamos hechos del mismo material, procedemos de la tierra y volvemos a ella”.

Compra y venta de cerámica en exposiciones

Algunas de las adquisiciones más interesantes de obras de cerámica para el museo, afirma Ritchie, incluyen trabajos de Alison Britton (famosa por sus coloridas interpretaciones de vasijas de cerámica tradicionales) y “un artista muy guapo” llamado Jesse Wine, que vive en Nueva York pero nació en Manchester.

“Hace unas fabulosas obras escultóricas”, dice Ritchie, que van desde trabajos abstractos orgánicos y sencillos hasta interpretaciones brillantemente hechas con esmalte cerámico de un cuenco de pasta, pasando por tazas para cadenas de tiendas de deportes, todo ello llevando unas chanclas mientras elabora sus obras en su estudio.

Uno de los motivos por los que parece que “hay tanto movimiento” en cuanto a la venta de cerámica, afirma, “es que cada vez los coleccionistas son más jóvenes.

La idea de gastar más en algo específico y comprar menos cantidad de cosas está cada vez más extendida.

Así que ves a personas gastando su dinero en algo artesanal que realmente les gusta en vez de comprar algo fabricado en masa o desechable”.

Y hay un sencillo disfrute humano en la sensación de conexión con el artista mediante un objeto tridimensional que puedes tocar. “Cuando algo está hecho con las manos, puedes sujetarlo o imaginarte sujetándolo, o usarlo, y tus manos están donde estaban las del artista.

A la gente le gusta de verdad esa autenticidad.

Y les gusta conocer cómo se han hecho las cosas. De hecho, nos lo preguntan todo el rato. La gente se interesa por la técnica, los materiales y el proceso”.

No sólo eso, sino que cada vez hay más personas que empiezan a hacer sus propios objetos de cerámica, dice Toby Brundin, director del evento Ceramic Art London.

El deseo de empezar con la alfarería, afirma, va de la mano con el reciente boom de la calceta, del pan casero y la elaboración de cerveza artesana. “Todo está relacionado.

Si coges un cuenco (un término que sirve para referirse a cualquier objeto de cerámica), una parte importante es la textura, y eso no se puede digitalizar.

No hay atajos en la elaboración de cerámica. Si pierdes la concentración, lo echarás a perder.

Es algo tan cruelmente analógico que resulta un antídoto ante la manera analítica y basada en pantallas en que la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas en el trabajo y, en buena medida, también fuera de él. La gente tiene ansia de experiencias físicas”.

Pero no todo son exposiciones y subastas de venta de cerámica. También hay concursos de televisión, como “The Great Pottery Throw Down”, emitido en BBC 2 entre 2015 y 2017.

Grabado en la alfarería Middleport, en la ciudad inglesa de Stoke-on-Trent, permitía ver cómo los miembros del público competían para hacer los mejores cuencos, como si fuera un concurso de cocina.

“Creo que este concurso llamó la atención, pero también intuyo que surgió en respuesta a la creciente popularidad de la cerámica”, afirma Brundin. “Así que aunque no cabe duda de que ayudó al auge de este oficio, también fue una respuesta al mismo, en vez de su causa”.

Los artistas que venden cerámica

No son precisamente gente con un blog de cerámica.

Algunos artistas cerámicos se han convertido en modelos a seguir de una forma de vida alternativa.

Un ejemplo sería Adam Buick, que tiene algunas piezas en la exposición del Museo Fitzwilliam. “Sólo hace jarrones con forma de luna”, dice Brundin, en referencia a los tradicionales jarrones esféricos. “Vive en la costa de Pembrokeshire (Gales), surfea todas las mañanas a las seis, y saca su propia arcilla de la tierra”. De hecho, a veces deja una bonita huella con forma de cuenco en el suelo.

“Las redes sociales son un factor determinante para la generación más joven de artesanos”, dice Brundin.

Están cambiando la forma en la que se realiza la venta de cerámica. El alfarero estadounidense Eric Landon, del estudio Tortus de Copenhague, es lo más cercano a una estrella del rock que puede llegar a ser un alfarero, haciendo giras por todo el mundo y publicando en las redes sociales vídeos para sus cientos de miles de seguidores en los que manipula arcilla húmeda y tambaleante con sus brazos bronceados y musculosos, o bien haciéndose un selfie con Susan Sarandon en uno de sus talleres.

El ilustrador de moda reconvertido en alfarero John Booth afirma que se gana la vida con la venta de cerámica directamente a través de Instagram, en vez de mediante galerías.

Un recién llegado al sector, empezó a dar clases en Turning Earth en 2015, y su primera edición de 50 platos pintados se agotó en dos días.

Antes de eso, era conocido sobre todo por crear ilustraciones para la firma de moda Fendi.

ero ahora financia su estudio mediante la venta de cerámica que él mismo crea. “Es un proceso muy sencillo, y mis piezas son algo bastas, ya que están pensadas para usarse”, afirma sobre sus obras, elaboradas a partir de bloques de arcilla con caras pintadas.

Ahora mismo, Booth está co-diseñando “una mesilla en la que puedes colocar un cuenco de cerámica”, además de ropa de cama y otros productos textiles para el hogar. “Hace que me aleje de la incómoda sensación de que el arte debería ser elitista o conceptual. A la gente no le asustan mis obras. Se trata de objetos divertidos, decorativos y funcionales”.

Ceramistas de moda y sus piezas

No resulta sorprendente que figuras de la moda como Simone Rocha y Silvia Fendi sean entusiastas de las piezas de Booth.

Y no son las únicas personas dentro de la industria de la moda que son embajadoras de la cerámica. Jonathan Anderson, el irlandés que trabaja como director creativo en la marca española de lujo Loewe, ha admitido que ha tenido que hacer recortes en su presupuesto personal para poder hacerse con su colección de cerámica de Bernard Leach. Además, Loewe entrega un premio a la artesanía, gracias al cual se dan a conocer artistas de la cerámica (entre otros artesanos).

venta de cerámicaMientras tanto, Raf Simons, el diseñador belga que ahora mismo trabaja como director creativo jefe en Calvin Klein, es un adicto desde hace mucho tiempo a la compra y venta de cerámica, y no tiene ningún problema en mostrar delicadas piezas de Picasso en su salón.

En el evento Ceramic Art London, un representante de la casa de subastas Bonhams se acercó a Nichola Theakston, que elabora esculturas de animales muy empáticas.

El motivo era encargarle que hiciera obras originales para aumentar la venta de cerámica en Bonhams.

“El mundo de las subastas sigue las tendencias y encuentra nichos de mercado que no están lo suficientemente aprovechados”, afirma Brundin. “La venta de cerámica siempre ha estado históricamente infravalorada debido a su relación con la artesanía, por lo que las casas de subastas ven un margen de mejora”.

Pero en general, afirma, “las personas siguen comprando para sí mismas, en vez de para invertir.

En cualquier caso, así es como deberías realizar tus inversiones: comprando cosas que te resulten placenteras”.

Venta de cerámica en 2018: DÓNDE comprar (y qué considerar)
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